Los Ojos De Julia, su banda sonora se creó para ser oída, pero no escuchada

Los ojos de Julia dirigida por Guillén Morales

La música ha sido compuesta por Fernando Velázquez, autor de la banda sonora de “Lo Imposible”, “El Orfanato”, “Spanish Movie”, Devil, La Trampa del Mal” y “Mamá”, entro otras muchas.

Fernando Velázquez

Fernando Velázquez

La música en el cine abarca espacios ambientales y emocionales, pero también puede asumir tareas narrativas, que son aquellas que complementan las explicaciones del guión literario o, incluso, aportan elementos de comprensión que no existen en los diálogos o las imágenes. Esto es así desde que la música de cine dejó de ser un elemento meramente sonoro para transformarse en una herramienta de narración, hace ya mucho tiempo. En el cine del pasado, en el cine del presente y seguirá siendo así en el cine del futuro. Porque la música de cine es, en sí, puro cine. No todas las películas, obviamente, necesitan que la música explique, pero sí hay películas en las que por ausencia de explicación musical, quedan menos dimensionadas.

Guillem Morales no ha querido que en “Los ojos de Julia” la música sea explicativa y, por tanto, la ha privado de responsabilidades narrativas (aunque no ha podido evitarlo… síganle la pista, por ejemplo, al tema romántico en su desarrollo durante el filme). Tampoco ha querido que la música ocupe primeros planos y que, por tanto, se subyugue absolutamente a las imágenes: “no quiero que nadie que salga del cine recuerde la música. Que sea oída, pero no escuchada”. Morales sabe, pues lleva el cine en las venas, que la música oída pero no escuchada tiene una utilidad enorme porque llega a la audiencia a través del inconsciente y, por tanto, el espectador queda más indefenso al no poder tener control sobre ella. Es un recurso idóneo, por ejemplo, para cuando la protagonista entra en espacios en los que no sabe qué es lo que se va a encontrar. La música no define ni pone cara y ojos al peligro y, por tanto, es bueno evitar definir con música aquello que es indefinible. Y Velázquez lo resuelve muy brillantemente con una música hostil aplicada en los entornos en los que la protagonista se ve abocada a desenvolverse y que añade nebulosidad al ambiente. Fuente: ¡Viva la banda sonora!

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