Cuando se estrenó este film, recuerdo la incredulidad de mis compañeros de facultad y la mía propia, todos tan trascendentes y supuestamente profundos como solo se puede ser a los 20 años: una peli con un título tan vulgar y absurdo no merecía nuestra atención. Pero yo guardaba un terrible secreto que mis colegas desconocían (en realidad, dos) Primero, ya era un cinéfago y me tragaba todo lo que mi exigua cartera se podía permitir. El segundo y más terrible: me encantaban y me encantan las buenas pelis para chicas. Así que me fui de incógnito a verla en los desaparecidos cines Casablanca. Me encantó pero no lo confesé hasta años más tarde…Y a una amiga.
«Fried Green Tomatoes» (Jon Avnet, 1991) cuenta una historia aparentemente sencilla pero realmente compleja e intensa, como la vida misma.


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